Personajes de la Biblia

Cinco vidas que sostienen toda la historia

La Biblia no es un tratado: es la vida de gente concreta que dijo que sí, que dudó, que se equivocó y que volvió a empezar. Estos cinco atraviesan los 66 libros de punta a punta. Aquí tienes quiénes fueron, qué les pasó y por dónde empezar a leerlos.

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Los textos citados son de la Reina-Valera 1909, en dominio público. Toca cualquier referencia para abrir el capítulo entero.

Antiguo Testamento · Génesis 12–25

Abraham

El que salió sin saber a dónde

Un hombre de setenta y cinco años recogió su casa y se puso en camino hacia un país que nadie le había enseñado. De aquella marcha nace todo lo demás: el pueblo de Israel, la promesa, y la palabra «fe» tal como la usa el resto de la Biblia.

Génesis 12–25dónde se lee
175 añosGénesis 25:7
s. XX–XVIII a. C.época tradicional
2 hijosIsmael e Isaac
Nombre
Abram → Abraham«Padre enaltecido» pasa a «padre de muchedumbre de gentes» en Génesis 17:5.
De dónde viene
Ur de los caldeosBajo Mesopotamia. Su padre Taré llevó a la familia hasta Harán, en el norte de Siria.
Familia
Sara, Agar, Ismael, IsaacY Lot, su sobrino, que lo acompaña hasta que se separan por falta de pasto.
Se le llama
«Amigo de Dios»Santiago 2:23. Y «padre de todos los creyentes», en Romanos 4:11.

Su historia

Abram nació en Ur de los caldeos, una ciudad rica del sur de Mesopotamia, y creció en una casa que servía a otros dioses: lo dice sin rodeos Josué 24:2. Su padre, Taré, sacó a la familia de allí y se detuvo a medio camino, en Harán. Fue en Harán, ya con setenta y cinco años, donde Abram oyó la orden que parte su vida en dos: salir de su tierra, de su parentela y de la casa de su padre hacia un país que se le enseñaría después. No hay mapa, no hay nombre, no hay plazo. Solo la dirección.

Lo que sigue son veinticinco años de espera. Dios le promete descendencia «como las estrellas del cielo» y Sara no consigue quedarse embarazada. En medio, Abraham hace lo que haría cualquiera: buscar atajos. Hace pasar a su mujer por su hermana para salvar el pellejo, primero en Egipto y luego con Abimelec. Acepta el arreglo de Sara y tiene a Ismael con Agar, la sierva egipcia, y con ello abre una herida familiar que la Biblia no disimula. Cuando por fin nace Isaac, Abraham tiene cien años y Sara noventa; el nombre del niño significa «reirá», porque los dos se habían reído cuando se lo anunciaron.

El episodio más duro llega después. Dios le pide el hijo de la promesa en el monte Moriah, y Abraham se levanta de madrugada, parte la leña y sube. El texto no le concede un solo pensamiento en voz alta: solo la pregunta del niño —«¿dónde está el cordero?»— y la respuesta del padre —«Dios se proveerá de cordero»—. El ángel detiene el cuchillo en el último momento. Es la escena que la tradición judía llama «la atadura» y que los cristianos leen mirando otro monte.

Abraham murió a los ciento setenta y cinco años y lo enterraron junto a Sara en la cueva de Macpela, en Hebrón, el único trozo de la tierra prometida que llegó a poseer de verdad: lo compró y pagó por él. No vio la nación, ni la tierra, ni el número de descendientes. Vio un hijo y una cueva. El resto lo dejó abierto.

Momentos clave

  • Génesis 12:1-4 — La salida de Harán a los setenta y cinco años, sin destino conocido.
  • Génesis 15 — El pacto de las estrellas: la noche en que Dios cuenta con él y él cree.
  • Génesis 17 — El cambio de nombre y la señal del pacto para él y para los suyos.
  • Génesis 18:1-15 — Los tres visitantes bajo la encina de Mamre y la risa de Sara.
  • Génesis 18:22-33 — El regateo por Sodoma: de cincuenta justos a diez.
  • Génesis 22 — El monte Moriah y el cordero que aparece trabado en un zarzal.
  • Génesis 23 — La compra de la cueva de Macpela, su única propiedad en la tierra prometida.

Qué enseña

Abraham es el hombre por el que la Biblia define la fe, y conviene fijarse en qué significa ahí esa palabra. No es certeza ni entusiasmo: es ponerse a andar. Hebreos lo resume sin adornos —«salió sin saber dónde iba»— y Génesis 15:6 lo da por zanjado: creyó, y eso le fue contado por justicia. Pablo construirá sobre ese versículo medio Nuevo Testamento, y Santiago lo matizará recordando que aquella fe también subió un monte.

Lo segundo que enseña es que el relato no lo maquilla. Miente dos veces sobre su mujer, se impacienta, deja marchar a Agar y a su hijo al desierto. La Biblia lo cuenta todo y sigue llamándolo amigo de Dios. Esa es, quizá, la parte más útil de su historia: la promesa no dependía de que él fuese impecable.

Pasajes para leer

  1. Génesis 12:1

    Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré;

  2. Génesis 12:2

    Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición:

  3. Génesis 15:6

    Y creyó a Jehová, y contóselo por justicia.

  4. Génesis 17:5

    Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

  5. Génesis 22:12

    Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único;

  6. Hebreos 11:8

    Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.

  7. Romanos 4:3

    Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue atribuído a justicia.

Antiguo Testamento · Éxodo a Deuteronomio

Moisés

El que discutía con Dios

Salvado de un río en una cesta, criado en el palacio que esclavizaba a los suyos, fugitivo cuarenta años y pastor de un rebaño ajeno. Cuando por fin lo llaman, lo primero que hace es negarse cinco veces.

4 librosde Éxodo a Deuteronomio
120 añosDeuteronomio 34:7
40 + 40 + 40Egipto, Madián, desierto
10mandamientos · Éxodo 20
Nombre
Moisés«Porque de las aguas lo saqué», dice la hija de Faraón en Éxodo 2:10.
De dónde viene
Egipto, tribu de LevíHijo de Amram y Jocabed; hermano de Aarón y de María la profetisa.
Familia
Séfora, Gersón y EliezerSe casa en Madián con la hija de Jetro, sacerdote de aquel país.
Se le llama
«Varón muy manso»Números 12:3 — «más que todos los hombres que había sobre la tierra».

Su historia

Moisés nace bajo una orden de exterminio: Faraón manda echar al Nilo a los niños hebreos. Su madre lo esconde tres meses y luego lo deja en una cesta calafateada entre los juncos, donde lo encuentra la hija de Faraón. Por una ironía que el texto disfruta, el niño se cría en el palacio del hombre que quería matarlo, y lo amamanta su propia madre cobrando un sueldo. A los cuarenta años mata a un capataz egipcio que golpeaba a un hebreo, entierra el cuerpo en la arena y, al saberse descubierto, huye.

Pasa otros cuarenta años en Madián apacentando ovejas de su suegro. Allí, delante de una zarza que arde sin consumirse, recibe el encargo. Y se resiste: que quién es él, que no van a creerle, que no sabe hablar, que mande a otro. Dios le responde con un nombre —«YO SOY EL QUE SOY»— y con su hermano Aarón de portavoz. De las diez plagas a la noche de la Pascua, de la columna de fuego al mar abierto, Moisés pasa el resto de su vida haciendo de intermediario entre un pueblo que protesta y un Dios que responde.

El Sinaí es el centro de todo. Sube al monte y baja con la Ley; encuentra al pueblo bailando alrededor de un becerro de oro y rompe las tablas contra el suelo. Luego hace lo que lo define mejor que ningún milagro: se planta delante de Dios a interceder por los mismos que acaban de traicionarlo, y llega a ofrecerse a ser borrado del libro con tal de que se los perdone. De ahí la frase de Éxodo 33: Dios hablaba con él «cara a cara, como habla cualquiera a su compañero».

No entró en la tierra prometida. Por golpear la roca en vez de hablarle, en Meriba, se le dice que la verá pero no la pisará. Murió en el monte Nebo mirando el valle del Jordán, y nadie sabe dónde está su sepulcro. Deuteronomio cierra su biografía con una línea que no se repite con nadie más: nunca más se levantó en Israel un profeta como él.

Momentos clave

  • Éxodo 2 — La cesta en el Nilo, el palacio y la huida a Madián.
  • Éxodo 3 — La zarza que arde y el nombre: «YO SOY EL QUE SOY».
  • Éxodo 7–12 — Las diez plagas y la primera Pascua.
  • Éxodo 14 — El mar abierto y la última noche de la esclavitud.
  • Éxodo 20 — Los Diez Mandamientos en el Sinaí.
  • Éxodo 32 — El becerro de oro, las tablas rotas y la intercesión por el pueblo.
  • Números 20 — La roca de Meriba: el golpe que le cuesta la entrada.
  • Deuteronomio 34 — La vista desde el Nebo y una tumba que nadie encontró.

Qué enseña

Moisés desmonta la idea de que a Dios se le responde que sí a la primera. Discute, pone pegas, pide pruebas y en dos ocasiones le dice que se ha equivocado de hombre. Nada de eso le resta autoridad en el relato; al contrario, la conversación es el vínculo. La Biblia guarda su mayor elogio no para su valor, sino para su mansedumbre y para las veces que se puso entre el castigo y el pueblo.

Enseña también algo incómodo: el que lleva a otros hasta la meta puede quedarse fuera. Cuarenta años de desierto para ver el país desde una montaña. El texto no lo suaviza ni lo explica del todo, y ahí está parte de su fuerza.

Pasajes para leer

  1. Éxodo 3:14

    Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros.

  2. Éxodo 14:13

    Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estaos quedos, y ved la salud de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

  3. Éxodo 20:2-3

    Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

  4. Éxodo 33:11

    Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.

  5. Números 12:3

    Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra,

  6. Deuteronomio 34:10

    Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara;

Antiguo Testamento · 1 y 2 Samuel · Salmos

David

El pastor que escribió lo que sentía

El menor de ocho hermanos, el que ni siquiera llamaron cuando vino el profeta. Acabó siendo rey, y sobre todo acabó siendo la voz que presta la Biblia a quien no sabe cómo rezar.

1 y 2 Samuelsu historia
~73 salmosllevan su nombre
40 añosde reinado
c. 1010–970 a. C.fechas habituales
Nombre
David«Amado». Hijo de Isaí, de Belén, de la tribu de Judá.
De dónde viene
Belén de JudáEl pueblo al que, mil años después, vuelve el relato en el Evangelio de Lucas.
Familia
Mical, Abigail, Betsabé…Y sus hijos Absalón, Amnón, Adonías y Salomón, que hereda el trono.
Se le llama
«Varón conforme a mi corazón»Hechos 13:22, citando 1 Samuel 13:14.

Su historia

Cuando Samuel llega a Belén a ungir al futuro rey, Isaí le presenta siete hijos y se olvida del octavo, que está con las ovejas. Hay que ir a buscarlo. De ahí sale la frase que resume el capítulo entero: el hombre mira lo que está delante de los ojos, Dios mira el corazón. David vuelve al campo y no pasa nada durante un tiempo; lo que lo saca de allí es una guerra parada y un gigante filisteo que lleva cuarenta días desafiando a un ejército entero.

Después del triunfo viene la parte larga y áspera: Saúl, celoso, lo persigue durante años por los montes de Judá. David vive en cuevas, finge locura ante un rey extranjero y manda una tropa de descontentos y endeudados. Dos veces tiene a Saúl a su merced y dos veces lo deja marchar. De esos años salen muchos de los salmos que hoy se leen en los hospitales: escritos a la intemperie, no en el palacio.

Reina siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén, que conquista y convierte en capital. Sube el arca a la ciudad bailando delante de ella. Y entonces llega la caída: Betsabé, y la orden de dejar morir a Urías en primera línea para tapar el adulterio. El profeta Natán se planta delante de él con una parábola sobre una oveja y lo desmonta en cinco frases. La respuesta de David —«pequé contra Jehová»— y el Salmo 51 son el motivo por el que su figura no se derrumba: el relato no lo absuelve, pero tampoco lo tira.

Los últimos años los pasa pagando las consecuencias dentro de su propia casa: la violación de Tamar, el asesinato de Amnón, la rebelión y la muerte de Absalón. Muere dejando el trono a Salomón y los planos del templo que no le dejaron construir. La promesa de 2 Samuel 7 —un trono firme para siempre— es la que el Nuevo Testamento recoge cuando llama a Jesús «hijo de David».

Momentos clave

  • 1 Samuel 16 — La unción en Belén: el hijo al que nadie llamó.
  • 1 Samuel 17 — Goliat, cinco piedras y una honda.
  • 1 Samuel 18–26 — La huida de Saúl y los años en cuevas y desiertos.
  • 2 Samuel 5–6 — Jerusalén como capital y el arca subiendo entre danzas.
  • 2 Samuel 7 — La promesa de una casa y un trono que no se acaban.
  • 2 Samuel 11–12 — Betsabé, Urías y la parábola de Natán.
  • Salmos 51 — La oración de después: «crea en mí un corazón limpio».
  • 2 Samuel 15–18 — La rebelión de Absalón y el llanto de un padre.

Qué enseña

David enseña que la oración no tiene por qué ser educada. En los salmos que llevan su nombre hay júbilo y hay reproche, hay «Jehová es mi pastor» y hay «¿hasta cuándo?». Esa amplitud es la razón de que sigan funcionando tres mil años después: dan palabras a estados de ánimo para los que normalmente no hay ninguna.

Y enseña que el arrepentimiento se mide por lo que se hace cuando te pillan. David no negocia con Natán ni busca un culpable: reconoce y escribe. La Biblia no esconde su peor capítulo —el adulterio y el crimen quedan por escrito para siempre— y aun así lo llama hombre conforme al corazón de Dios. Las dos cosas se sostienen juntas.

Pasajes para leer

  1. 1 Samuel 16:7

    Porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.

  2. 1 Samuel 17:45

    Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado.

  3. 2 Samuel 7:16

    Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro; y tu trono será estable eternalmente.

  4. Salmos 23:1

    Jehová es mi pastor; nada me faltará.

  5. Salmos 51:10

    Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

  6. Hechos 13:22

    He hallado a David, hijo de Jessé, varón conforme a mi corazón, el cual hará todo lo que yo quiero.

Nuevo Testamento · Evangelios · Hechos

María

La que dijo que sí sin que le explicaran nada

Una adolescente de un pueblo sin importancia recibe un anuncio imposible y responde con una frase de once palabras. Luego pasa treinta años callada, guardando cosas en el corazón, y aparece otra vez al pie de la cruz.

Lucas 1–2donde más se la oye
Nazaretde Galilea
MagníficatLucas 1:46-55
7 escenasen los cuatro Evangelios
Nombre
María (Miriam)El mismo nombre de la hermana de Moisés; era de los más comunes de su tiempo.
De dónde viene
Nazaret de GalileaUn pueblo tan poco relevante que Natanael pregunta si de allí puede salir algo bueno.
Familia
José, carpintero de NazaretY los hermanos de Jesús que nombra Marcos 6:3: Jacobo, José, Judas y Simón.
Se le llama
«La sierva del Señor»Es como ella misma se define en Lucas 1:38.

Su historia

Lucas la presenta comprometida con José y sin más datos. El ángel entra con un saludo que, dice el texto, la turba, y le anuncia un hijo. Ella hace una sola pregunta —cómo, si no conoce varón— y, cuando recibe la respuesta, se aparta del guion previsible: no pide garantías. Dice «he aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra». En su mundo, un embarazo así podía costarle el matrimonio y la reputación.

Lo que canta después, en casa de su prima Elisabet, es lo más político que sale de su boca: el Magníficat, un himno en el que Dios derriba a los poderosos de sus tronos y despide vacíos a los ricos. Luego vienen el censo, el viaje a Belén, el pesebre, los pastores y la huida a Egipto. Lucas repite dos veces la misma nota sobre ella: guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Es casi lo único que sabemos de su vida interior, y el evangelista lo subraya.

Cuando Jesús empieza a predicar, ella aparece poco y casi siempre de lado. En Caná provoca el primer milagro con un apunte práctico y una instrucción a los criados: «haced todo lo que os dijere». En Marcos 3 va con la familia a llevárselo a casa porque creen que se le ha ido la cabeza. Los Evangelios no la pintan como una mujer que lo entiende todo desde el principio, y esa honestidad hace su figura más creíble, no menos.

Al final está donde casi nadie: de pie junto a la cruz. Allí Jesús la encomienda al discípulo amado con dos frases, y el discípulo se la lleva a su casa. La última vez que se la nombra está en la habitación alta de Jerusalén, orando con los once y con otras mujeres antes de Pentecostés. Después, silencio.

Momentos clave

  • Lucas 1:26-38 — La anunciación y la respuesta: «hágase a mí conforme a tu palabra».
  • Lucas 1:39-56 — La visita a Elisabet y el Magníficat.
  • Lucas 2:1-20 — Belén, el pesebre y los pastores.
  • Mateo 2:13-15 — La huida a Egipto de noche.
  • Lucas 2:41-51 — El niño perdido en el templo a los doce años.
  • Juan 2:1-11 — Las bodas de Caná: «haced todo lo que os dijere».
  • Juan 19:25-27 — De pie junto a la cruz.
  • Hechos 1:14 — En la habitación alta, orando con los discípulos.

Qué enseña

María enseña cómo se responde cuando no te dan explicaciones. No recibe un plan, ni un calendario, ni protección frente a lo que la gente del pueblo va a decir. Recibe un anuncio y un nombre. Su «hágase» no es resignación: es una decisión tomada con toda la información disponible, que era muy poca.

Y enseña un modo de estar que el resto del Nuevo Testamento apenas describe: guardar y meditar. Lucas insiste en ello dos veces porque es lo contrario de lo que hacen los demás personajes, que preguntan, discuten o salen corriendo. Ella se calla y espera treinta años.

Pasajes para leer

  1. Lucas 1:30-31

    Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

  2. Lucas 1:38

    Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra. Y el ángel partió de ella.

  3. Lucas 1:46-47

    Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador,

  4. Lucas 2:19

    Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

  5. Juan 2:5

    Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que os dijere.

  6. Juan 19:26-27

    Dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

  7. Hechos 1:14

    Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Nuevo Testamento · Hechos · 13 cartas

Pablo

El perseguidor que cambió de bando en el camino

Iba a Damasco con órdenes de detención en la mano. Se levantó del suelo ciego y con el argumento de su vida deshecho. De ese vuelco salen trece cartas y la mitad del Nuevo Testamento.

13 cartasen el Nuevo Testamento
3 viajesmás el viaje a Roma
~20.000 kmrecorridos
Hechos 9–28su biografía
Nombre
Saulo → PabloNombre judío y nombre romano; Hechos empieza a usar el segundo cuando sale al mundo griego.
De dónde viene
Tarso de CiliciaCiudad universitaria del sur de la actual Turquía. Ciudadano romano de nacimiento.
Familia
Fariseo, de la tribu de BenjamínFormado en Jerusalén a los pies de Gamaliel, el maestro más respetado de su generación.
Se le llama
«Instrumento escogido»Hechos 9:15, en la respuesta a Ananías, que no quería ni acercarse a él.

Su historia

Pablo aparece por primera vez guardando la ropa de los que apedreaban a Esteban, y consintiendo en su muerte. Era fariseo, hijo de fariseos, formado en Jerusalén con el mejor maestro de la ciudad, y estaba convencido de que aquel movimiento nuevo era una blasfemia que había que cortar. Pidió cartas para ir a Damasco a detener a los seguidores del Camino y llevárselos presos a Jerusalén. Tenía la ley de su parte y la conciencia tranquila.

A las afueras de Damasco lo tira al suelo una luz y una voz que le hace la pregunta que reordena su biografía: por qué me persigues. Se levanta ciego. Pasa tres días sin comer ni beber, en casa de un desconocido, hasta que llega Ananías —que había discutido la orden de ir a verlo, con razones— y lo llama «hermano Saulo». Después vienen años de silencio en Arabia y en Tarso antes de que Bernabé vaya a buscarlo a Antioquía.

Lo que sigue son unos veinte años en la carretera: tres grandes viajes por Chipre, Asia Menor, Macedonia y Grecia, fundando comunidades en ciudades portuarias y manteniéndolas después por carta. Trabajaba de su oficio, haciendo tiendas, para no cobrar de las iglesias. La lista que él mismo hace en 2 Corintios 11 es la mejor ficha de su vida: cinco veces treinta y nueve azotes, tres naufragios, cárceles, un día y una noche en alta mar, peligros de ríos, de ladrones y de falsos hermanos.

El conflicto de fondo que atraviesa todas sus cartas es uno: si los no judíos tenían que hacerse judíos para entrar. Él dijo que no, se enfrentó a Pedro en público por ello y ganó el argumento en el concilio de Jerusalén. Esa decisión es la razón de que el cristianismo saliera de Palestina. Terminó preso, apeló al César por ser ciudadano romano, naufragó camino de Italia y pasó dos años en arresto domiciliario en Roma, recibiendo visitas y escribiendo. Hechos se acaba ahí, sin decir cómo murió.

Momentos clave

  • Hechos 7:58 – 8:3 — En la lapidación de Esteban, del lado de los que tiran las piedras.
  • Hechos 9:1-19 — El camino de Damasco, la ceguera y Ananías.
  • Hechos 13–14 — Primer viaje: Chipre y el sur de Asia Menor con Bernabé.
  • Hechos 15 — El concilio de Jerusalén: los gentiles entran sin pasar por la ley.
  • Hechos 16 — Filipos: la cárcel, el terremoto y el carcelero.
  • Hechos 17:16-34 — El discurso del Areópago, en Atenas, ante el altar «al Dios no conocido».
  • 2 Corintios 11:23-28 — Su propia lista de azotes, naufragios y noches a la intemperie.
  • Hechos 27–28 — El naufragio en Malta y los dos años de arresto en Roma.

Qué enseña

Pablo es la prueba de que nadie está fuera de alcance. El texto no lo presenta como un buscador sincero al que le faltaba un empujón: iba camino de detener gente. La escena de Ananías, que se resiste a ir a verlo porque sabe perfectamente quién es, está ahí para que no se lea como una conversión cómoda.

Su otra enseñanza es sobre la fuerza. Pidió tres veces que se le quitara un problema físico que llama «aguijón en la carne» y la respuesta fue que no. Lo que recibió en su lugar —«bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona»— es la frase que resume su teología mejor que ninguna otra: lo que sostiene no es la capacidad propia.

Pasajes para leer

  1. Hechos 9:4-5

    Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues.

  2. Hechos 9:15

    Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

  3. Gálatas 2:20

    Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí.

  4. Filipenses 3:7-8

    Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo. Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

  5. 2 Corintios 12:9

    Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona.

  6. Romanos 8:38-39

    Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

  7. 2 Timoteo 4:7

    He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

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