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Nuevo Testamento · Evangelios y Hechos · capítulo 8 de 28Hechos 8
Los 40 versículos de Hechos 8 en la Biblia Reina-Valera 1909: texto completo, sin anuncios y sin registro.
Hechos 8 completo
Reina-Valera 1909, 40 versículos. Toca la referencia para enlazar un versículo concreto.
- Hch 8:1
Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.
- Hch 8:2
Y llevaron a enterrar a Esteban varones piadosos, e hicieron gran llanto sobre él.
- Hch 8:3
Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas: y trayendo hombres y mujeres, los entregaba en la cárcel.
- Hch 8:4
Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.
- Hch 8:5
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
- Hch 8:6
Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
- Hch 8:7
Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados:
- Hch 8:8
Así que había gran gozo en aquella ciudad.
- Hch 8:9
Y había un hombre llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad, y había engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande:
- Hch 8:10
Al cual oían todos atentamente desde al más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios.
- Hch 8:11
Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado mucho tiempo.
- Hch 8:12
Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
- Hch 8:13
El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó a Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito.
- Hch 8:14
Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan:
- Hch 8:15
Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo;
- Hch 8:16
(Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.)
- Hch 8:17
Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.
- Hch 8:18
Y como vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
- Hch 8:19
Diciendo: Dadme también a mí esta potestad, que a cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
- Hch 8:20
Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.
- Hch 8:21
No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios.
- Hch 8:22
Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón.
- Hch 8:23
Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.
- Hch 8:24
Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas que habéis dicho, venga sobre mí.
- Hch 8:25
Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el evangelio.
- Hch 8:26
Empero el ángel de Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza, el cual es desierto.
- Hch 8:27
Entonces él se levantó, y fue: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido a adorar a Jerusalem,
- Hch 8:28
Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías.
- Hch 8:29
Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate, y júntate a este carro.
- Hch 8:30
Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees?
- Hch 8:31
Y dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él.
- Hch 8:32
Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca:
- Hch 8:33
En su humillación su juicio fue quitado: Mas su generación, ¿quién la contará? Porque es quitada de la tierra su vida.
- Hch 8:34
Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, o de otro alguno?
- Hch 8:35
Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
- Hch 8:36
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
- Hch 8:37
Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
- Hch 8:38
Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.
- Hch 8:39
Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no le vio más el eunuco, y se fue por su camino gozoso.
- Hch 8:40
Felipe empero se halló en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.
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Hechos 8 forma parte de Hechos, libro 44 de 66 de la Biblia Reina-Valera 1909. Puedes leer los 28 capítulos seguidos o buscar cualquier palabra en los 66 libros.