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Nuevo Testamento · Evangelios y Hechos · capítulo 8 de 24

Lucas 8

Los 56 versículos de Lucas 8 en la Biblia Reina-Valera 1909: texto completo, sin anuncios y sin registro.

56versículos
8 de 24capítulo
Lc 8referencia
NTNuevo Testamento

Lucas 8 completo

Reina-Valera 1909, 56 versículos. Toca la referencia para enlazar un versículo concreto.

  1. Lc 8:1

    Y ACONTECIO después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

  2. Lc 8:2

    Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,

  3. Lc 8:3

    Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.

  4. Lc 8:4

    Ycomo se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron a él, dijo por una parábola:

  5. Lc 8:5

    Uno que sembraba, salió a sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fue hollada; y las aves del cielo la comieron.

  6. Lc 8:6

    Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.

  7. Lc 8:7

    Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.

  8. Lc 8:8

    Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fue nacida, llevó fruto a ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.

  9. Lc 8:9

    Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era está parábola.

  10. Lc 8:10

    Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

  11. Lc 8:11

    Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.

  12. Lc 8:12

    Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.

  13. Lc 8:13

    Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que a tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan.

  14. Lc 8:14

    Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.

  15. Lc 8:15

    Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.

  16. Lc 8:16

    Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, o la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.

  17. Lc 8:17

    Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir a luz.

  18. Lc 8:18

    Mirad pues cómo oís; porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.

  19. Lc 8:19

    Y vinieron a él su madre y hermanos; y no podían llegar a el por causa de la multitud.

  20. Lc 8:20

    Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.

  21. Lc 8:21

    El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.

  22. Lc 8:22

    Y aconteció un día que él entró en un barco con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago. Y partieron.

  23. Lc 8:23

    Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua, y peligraban.

  24. Lc 8:24

    Y llegándose a él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él increpó al viento y a la tempestad del agua; y cesaron, y fue hecha bonanza.

  25. Lc 8:25

    Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen?

  26. Lc 8:26

    Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.

  27. Lc 8:27

    Y saliendo él a tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.

  28. Lc 8:28

    El cual, como vio a Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.

  29. Lc 8:29

    (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)

  30. Lc 8:30

    Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.

  31. Lc 8:31

    Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.

  32. Lc 8:32

    Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.

  33. Lc 8:33

    Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.

  34. Lc 8:34

    Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.

  35. Lc 8:35

    Y salieron a ver lo que había acontecido; y vinieron a Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, a los pies de Jesús; y tuvieron miedo.

  36. Lc 8:36

    Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.

  37. Lc 8:37

    Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.

  38. Lc 8:38

    Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:

  39. Lc 8:39

    Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas habiá hecho Jesús con él.

  40. Lc 8:40

    Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.

  41. Lc 8:41

    Y he aquí un varón, llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;

  42. Lc 8:42

    Porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.

  43. Lc 8:43

    Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,

  44. Lc 8:44

    Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.

  45. Lc 8:45

    Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?

  46. Lc 8:46

    Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.

  47. Lc 8:47

    Entonces, como la mujer vio que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.

  48. Lc 8:48

    Y él dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.

  49. Lc 8:49

    Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.

  50. Lc 8:50

    Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.

  51. Lc 8:51

    Y entrado en casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y al padre y a la madre de la moza.

  52. Lc 8:52

    Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.

  53. Lc 8:53

    Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.

  54. Lc 8:54

    Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.

  55. Lc 8:55

    Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mando que le diesen de comer.

  56. Lc 8:56

    Y sus padres estaban atónitos; a los cuales él mandó, que a nadie dijesen lo que había sido hecho.

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Lucas 8 forma parte de Lucas, libro 42 de 66 de la Biblia Reina-Valera 1909. Puedes leer los 24 capítulos seguidos o buscar cualquier palabra en los 66 libros.